Del Valor de la Polémica, al Valor de la Comprensión

El Pequeño Periódico Edición No. 48 de Noviembre de 1996

 

EDITORIAL

En el múltiple y complejo juego de la naturaleza se ha desarrollado el pensamiento humano y el hombre ha logrado domeñar grandes fuerzas, interpretar algunos misterios de la vida y salir victorioso de situaciones peculiares a las que se ha visto abocado. Pero de tal enjambre de dificultades, el hombre está enfrentado permanentemente a la más terrible y desafiante de todas: sus propias limitaciones.

La historia de la humanidad se ha ido construyendo sobre el incesante vaivén de aciertos y errores y también de ambigüedades. A épocas luminosas le han antecedido extensos lapsos de penumbra. Cuando el hombre se repliega sobre sí mismo, entregándose a lo que cree una única verdad, se sumerge en un monólogo empobrecedor del cual casi siempre es sacado por la misma naturaleza en forma dolorosa y violenta. Es cuando la luz aparece pero chorreando sangre. Si nos hemos atenido a un discurso exclusivo y de pronto suena otra voz desde otro ángulo, la reacción primera puede ser de rechazo o de indiferencia. A veces la burla. Pero si nuestra mente y nuestro corazón están abiertos sinceramente al universo del conocimiento, podemos dejarnos llevar, como los niños, por la curiosidad primero, y luego por el análisis y la comprensión. Puede ser que no compartamos esa otra voz, pero en el mundo actual se hace urgente y de simple sobrevivencia, comprenderla, respetarla y tener el valor de criticarla con suficientes argumentos.

La polémica que desde hace algunos años se desarrolla en el mundo respecto al sindrome del SIDA y su asociación con el VIH, ha entrado en Colombia con bríos y argumentación, gracias, entre otros, a los aportes del Doctor Roberto Giraldo Molina, médico internista antioqueño quien ha invertido más de 15 años en investigaciones sobre el tema y pertenece a un grupo de investigadores de diversos países, liderado por el Doctor Peter Duesberg.

La reacción inicial ante las disertaciones del doctor Giraldo ha sido de perplejidad y asombro. Cómo es posible que el SIDA no sea necesariamente producido por el virus VIH? Y que el SIDA no sea una enfermedad infecciosa que se transmite sexualmente?... Qué significa que por, el contrario, el SIDA sea una enfermedad toxico-nutricional?

"Los médicos también se mueren", dice el adagio popular. Y para el caso de los científicos, éstos también se equivocan. Tal es el punto de partida de la propuesta del Doctor Giraldo. La historia de la ciencia es rica en equivocaciones y en la corrección de ellos palpita el avance. El tema del SIDA refuerza precisamente lo que tocábamos en nuestra editorial pasada, respecto a que la ciencia está muy lejos de llegar a su fin. El mundo actual, tan abundante en mediocridad y oscurantismo, obnubilados bajo el manto del dinero y las utilidades, se ha olvidado del centro fundamental: el hombre. Todo error tiene su precio. Pero un error en la concepción del SIDA y su relación con el VIH es inimaginable. Una estudiante de medicina, asistente a la conferencia del Doctor Giraldo, exclamaba: "Ahora estamos como si nos hubieran quitado el piso". Exclamación exacta, pensamos nosotros. Una verdad tan "perfecta" ha sido sacudida. Lo menos es que sintamos que se nos movió el piso. Es un buen comienzo, porque permitirá indagar, dudar, comprobar, estudiar, analizar y ampliar la mirada. Al final de cuentas no todo se puede cubrir con dinero y poder. La cara de la verdad mostrará otra de sus sonrisas y nos devolverá el sosiego.

Roberto A. Giraldo
www.RobertoGiraldo.com

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